Recomendaciones para la prevención y

control de la legionelosis

 


Coordinador

Francisco Vargas Marcos

Subdirector General de Sanidad Ambiental

Dirección General de Salud Pública

Ministerio de Sanidad y Consumo

 

Editoras

Cecilia Martín Bourgon

Jefe de Area de Investigación

Secretaría Técnica

Instituto de Salud Carlos III

 

Raquel Boix Martínez

Técnico Superior de la Subdirección General de Sanidad Ambiental

Dirección General de Salud Pública

Ministerio de Sanidad y Consumo

 

Carmen Pelaz Antolín

Responsable del Laboratorio de Legionella

Centro Nacional de Microbiología

Instituto de Salud Carlos III

 

Equipo de redacción

Ana Patricia Bartolomé y Asín

Técnico Superior de Salud Pública Area 3

Dirección General de Salud Pública

Comunidad de Madrid

 

Raquel Boix Martínez

Técnico Superior de la Subdirección General de Sanidad Ambiental

Dirección General de Salud Pública

Ministerio de Sanidad y Consumo

 

Rosa Cano Portero

Jefe de Sección de Información Microbiológica

Centro Nacional de Epidemiología

Instituto de Salud Carlos III

 

Juan García Caballero

Jefe del Servicio de Medicina Preventiva

Hospital La Paz.3

 

Margarita García Ordinas

Inspectora de Sanidad Ambiental

Consejería de Sanidad y Consumo

Gobierno Balear

 

Africa López Guillén

Jefe de Sección de Análisis del Riesgo Ambiental

Dirección General de Salud Pública

Departamento de Sanidad y Seguridad Social

Generalidad de Cataluña

Cecilia Martín Bourgon

Jefe de Area de Investigación

Secretaría Técnica

Instituto de Salud Carlos III

 

Macrina Martín Delgado

Técnico Superior de la Sección de Programas Ambientales

Dirección General de Salud Pública

Servicio Canario de la Salud

 

José María Ordóñez Iriarte

Jefe de Sección de Sanidad Ambiental y Antropozoonosis

Dirección General de Salud Pública

Consejería de Sanidad y Servicios Sociales

Comunidad de Madrid

 

Carmen Pelaz Antolín

Responsable del Laboratorio de Legionella

Centro Nacional de Microbiología

Instituto de Salud Carlos III

Mª de los Angeles Rojo

Técnico Superior de la Sección de Sanidad Ambiental

Consejería de Sanidad y Consumo

Gobierno Balear

 

Loreto Santa Marina Rodríguez

Técnico Superior de la Subdirección de Salud Pública de Guipúzcoa

Dirección de Salud Pública

Departamento de Sanidad

Gobierno Vasco.4

 

Gabriel Siquier Sampol

Jefe de Sección de Sanidad Ambiental

Consejería de Sanidad y Consumo

Gobierno Balear

 

Odorina Tello Anchuela

Directora del Centro Nacional de Epidemiología.

Centro Nacional de Epidemiología

Instituto de Salud Carlos III

 

Francisco Vargas Marcos

Subdirector General de Sanidad Ambiental

Dirección General de Salud Pública

Ministerio de Sanidad y Consumo

 

 

 

 

 

Colaboradores

Luisa Abraira García

Técnico Superior de la S.Gral. de Sistemas de Información sobre Salud Pública

Dirección General de Salud Pública

Consejería de Sanidad y Seguridad Social

Junta de Galicia

 

Andrés Aragón Peña

Técnico Superior de la Subdirección General de Programas de Salud Pública

Dirección General de Salud Pública

Consejería de Sanidad y Seguridad Social

Junta de Galicia

 

Carmen Blancas Cabello

Jefe de Sección de Saneamiento Ambiental

Dirección General de Salud Pública y Participación

Consejería de Salud

Junta de Andalucía

 

Covadonga Caballo Diéguez

Jefe de Servicio de la Subdirección General de Sanidad Ambiental

Dirección General de Salud Pública

Ministerio de Sanidad y Consumo

 

Isabel Gallardo Alonso

Técnico del Servicio Territorial de Sanidad y Bienestar Social

Dirección General de Salud Pública y Asistencia

Consejería de Sanidad y Bienestar Social.5

Junta de Castilla y León

 

Carolina Gutiérrez Molina

Jefe de la Unidad Técnica de Sanidad Ambiental

Dirección General de Salud

Consejería Sanidad y Política Social

Región de Murcia

 

Emilia Hervás Ramírez

Técnico Superior del Sector de Salud Ambiental

Dirección General de Salud Pública y Participación

Consejería de Salud

Junta de Andalucía

 

Javier Iribarren Olite

Farmacéutico de Salud Pública de la Sección de Protección de la Salud

Instituto de Salud Pública

Servicio Navarro de Salud

 

 

 

Jacoba López Díaz

Jefe del Sector de Salud Ambiental

Dirección General de Salud Pública y Participación

Consejería de Salud

Junta de Andalucía

 

Mercedes Martínez Cortés

Jefe de Servicio de Sanidad Ambiental y Antropozoonosis

Dirección General de Salud Pública

Consejería de Sanidad y Servicios Sociales

Comunidad de Madrid

 

Margarita Palau Miguel

Técnico Superior de la Subdirección General de Sanidad Ambiental

Dirección General de Salud Pública

Ministerio de Sanidad y Consumo

 

Sagrario Pérez Castellanos

Subdirectora General de Programas de Salud Pública

Dirección General de Salud Pública

Consejería de Sanidad y Seguridad Social

Junta de Galicia

 

José Sanz Navarro

Técnico Superior de la Unidad Técnica de Sanidad Ambiental

Dirección General de Salud.6

Consejería Sanidad y Política Social

Región de Murcia

 

Hermelinda Vanaclocha Luna

Jefe del Servicio de Epidemiología

Dirección General de Salud Pública

Consejería de Sanidad

Generalidad Valenciana

 

Alberto Viti Corsi

ATECYR. Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración.


INDICE

PROLOGO

ANTECEDENTES

 

1. INTRODUCCIÓN

1.1. Objetivos

1.2. Destinatarios

1.3. Ámbito de aplicación

 

2. DESCRIPCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y MICROBIOLOGÍA DEL AGENTE CAUSAL

2.1. Descripción de la enfermedad

2.2. Biología y ecología de la bacteria

2.3. Transmisión de la bacteria al hombre

2.4. Diagnóstico de la enfermedad

2.5. Definición de caso

 

3. VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA DE LA LEGIONELOSIS EN ESPAÑA

3.1. Sistemas de Información

3.2. Incidencia de la legionelosis en nuestro país

 

4. ACCIONES PREVENTIVAS

4.1 Consideraciones generales

4.1.1. En el ámbito comunitario

4.1.2. En el ámbito hospitalario

4.2. Inspección sanitaria

4.3. Prevención de riesgos laborales.7

 

5. ACCIONES TRAS LA NOTIFICACIÓN DE CASOS DE LEGIONELOSIS

5.1. Consideraciones generales

5.2. Investigación de un caso aislado de legionelosis

5.3. Investigación de casos de legionelosis relacionados o casos agrupados /brotes

5.3.1. Estudio epidemiológico

5.3.2. Estudio ambiental

5.3.3. Diagnóstico microbiológico del/los caso/s

5.3.4. Tratamiento de las instalaciones y corrección de defectos estructurales

5.4. Acciones posteriores al tratamiento de las instalaciones

 

6. REFERENCIAS

 

7. FIGURAS

Figura 1. Temperatura media de algunas instalaciones y su efecto sobre Legionella

Figura 2. Esquema de un sistema de agua sanitaria, fría y caliente

Figura 3. Esquema de una torre de refrigeración

Figura 4. Esquema de un condensador evaporativo

Figura 5. Esquema de un enfriador evaporativo

Figura 6. Actuaciones recomendadas tras la aparición de un caso de legionelosis

 

8. ANEXOS

Anexo 1: Encuesta epidemiológica de notificación de caso de legionelosis al Sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO)

Anexo 2: Modelo de recogida de datos para el libro de mantenimiento

Anexo 3: Recogida de muestras clínicas para diagnóstico de legionelosis

Anexo 4: Recogida de muestras ambientales para aislamiento de Legionella

Anexo 5.1: Criterios de diseño y actuaciones de mantenimiento de las instalaciones de agua sanitaria

Anexo 5.2: Protocolo de inspección de las instalaciones de agua sanitaria

Anexo 5.3: Tratamiento de las instalaciones de agua sanitaria tras la aparición de casos

Anexo 6.1: Desinfección preventiva de las torres de refrigeración y dispositivos análogos

Anexo 6.2: Protocolo de inspección de torres de refrigeración y dispositivos análogos

Anexo 6.3: Desinfección de las torres de refrigeración y dispositivos análogos tras la aparición de casos

Anexo 7.1: Actuaciones en el mantenimiento de bañeras de hidromasaje y piscinas climatizadas con movimiento de agua

Anexo 7.2: Protocolo de inspección de bañeras de hidromasaje

Anexo 8.1: Estrategias para la prevención de la legionelosis nosocomial

Anexo 8.2: Acciones tras la identificación de casos de legionelosis nosocomial.

 

 

 

PROLOGO

 

Es para mí motivo de satisfacción prologar el trabajo titulado Recomendaciones para la Prevención y Control de Legionelosis”.

 

La presentación de varios brotes de legionelosis en nuestro país ha provocado un elevado interés de los medios de comunicación social, una cierta alarma entre la población y una gran preocupación de las autoridades sanitarias responsables de su prevención, control y tratamiento. Para evitar, en lo posible, la aparición de nuevos brotes, es necesario disponer de criterios coordinados, que estén bien fundamentados desde el punto de vista técnico-científico. El objetivo del documento es facilitar la adopción de medidas al personal implicado en la instalación, mantenimiento, inspección y tratamiento sanitario de las instalaciones susceptibles de trasmitir la legionelosis. Las recomendaciones van dirigidas a personal que trabaja para las autoridades de salud pública y asistencia sanitaria, ingenieros, arquitectos, instaladores y empresas de mantenimiento y tratamiento de instalaciones. Un amplio abanico de profesionales, todos ellos implicados en la prevención de la legionelosis.

 

Es de justicia reconocer la excelente tarea del Grupo de Trabajo y de la Ponencia de Sanidad. Sin duda, será de una gran utilidad a la hora de preparar las actividades diarias de prevención o, cuando sea necesario, enfrentarse a un brote.

 

Ha sido muy gratificante para la Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud discutir y respaldar este documento que es resultado del trabajo conjunto de expertos en epidemiología, microbiología, sanidad ambiental, medicina preventiva o ingeniería sanitaria.

 

Los usuarios de este “manual” encontrarán una herramienta útil, completa y actualizada que les ahorrará una gran cantidad del tiempo que antes era necesario invertir para consultar numerosas fuentes relacionadas con la legionelosis.

 

Espero que esta publicación sea bien recibida por los profesionales dedicados al control de esta enfermedad.

 

Por último, quiero felicitar al coordinador, editoras, miembros del equipo de redacción y a todos los colaboradores por la excelente profesionalidad que han demostrado en la realización de este trabajo.

 

 

 

MARIA DOLORES FLORES CERDAN

DIRECTORA GENERAL DE SALUD PUBLICA Y CONSUMO.

 

 

ANTECEDENTES

 

La Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud, en su reunión del día 24 de abril de 1997, aprobó encargar a la Ponencia de Sanidad Ambiental la elaboración de unos criterios técnico-sanitarios que unificaran las actuaciones de las autoridades sanitarias para la prevención y control de la legionelosis.

 

La Ponencia de Sanidad Ambiental, en su reunión de 10 de diciembre de 1997, asumió esta tarea y organizó un Grupo de Trabajo, cuya misión ha sido la redacción de unas recomendaciones homogéneas y consensuadas para prevenir y controlar la transmisión de legionelosis a partir de instalaciones que generan aerosoles en su funcionamiento.

 

El Grupo de Trabajo que ha elaborado estas recomendaciones ha sido coordinado por la Subdirección General de Sanidad Ambiental del Ministerio de Sanidad y Consumo, y en él han participado expertos en microbiología, epidemiología y sanidad ambiental del Instituto de Salud Carlos III (Centros Nacionales de Microbiología y de Epidemiología), de la citada Subdirección General de Sanidad Ambiental y de las siguientes CCAA: Andalucía, Baleares, Cataluña, Canarias, Castilla-León, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco y Comunidad Valenciana.

 

La Ponencia de Sanidad Ambiental del día 27 de octubre de 1998 aprobó el documento y decidió elevarlo a la comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud.

 

Por último, la Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud en su reunión del día 29 de octubre de 1998, aprobó el documento final sobre Recomendaciones para la prevención y control de la legionelosis.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Las bacterias del género Legionella se pueden encontrar en ambientes acuáticos naturales, así como en diversas instalaciones de edificios, siendo los sistemas de agua sanitaria y las torres de refrigeración las instalaciones que con mayor frecuencia se han identificado como fuentes de infección, por tanto, las recomendaciones aquí expuestas se van a centrar fundamentalmente en los problemas asociados con este tipo de instalaciones. Otras instalaciones como piscinas, humidificadores y equipos de terapia personal se citan pero en menor detalle y profundidad.

 

El documento consta de dos partes: la primera un texto descriptivo sobre la bacteria, la enfermedad, la situación en España y los distintos aspectos a tener en cuenta desde el punto de vista preventivo y de control de la enfermedad. La segunda, contiene una serie de Anexos detallados con los procedimientos a seguir en cada una de las situaciones que se exponen en el documento.

 

 

1.1. Objetivos

 

 

mantenimiento, inspección y tratamiento sanitario de estas instalaciones.

 


 

1.2.            Destinatarios

 

 

 

1.3. Ámbito de aplicación

 

Estas recomendaciones se dirigen a instalaciones que utilizan agua en su funcionamiento y producen aerosoles, tanto si se encuentran dentro de edificios como en el exterior de los mismos.

Ambos se detallan a continuación:

 

Instalaciones

Sistemas de agua caliente sanitaria: red y depósitos, acumuladores, calderas, calentadores, etc..

Sistemas de agua fría sanitaria: red y depósitos, acumuladores, tanques, aljibes, cisternas, pozos,

etc.

Torres de refrigeración

Condensadores evaporativos

Conductos de aire acondicionado

Equipos de terapia respiratoria (respiradores y nebulizadores)

Humidificadores

Piscinas climatizadas, con o sin movimiento

Instalaciones termales

Fuentes ornamentales

Sistemas de riego

Equipos contraincendios

Elementos de refrigeración por aerosolización, al aire libre

Otros aparatos que acumulen agua y puedan aerosolizarla

                                                                                                                                  [ índice ]

Edificios

Hoteles

Otras instalaciones turísticas: apartamentos, aparthoteles, campings, barcos, etc.

Polideportivos, incluyendo piscinas

Instituciones asistenciales: hospitales, clínicas, residencias de la tercera edad, etc.

Balnearios, baños termales

Cuarteles

Instituciones penitenciarias

Otros edificios.

 

2. DESCRIPCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y MICROBIOLOGÍA DEL AGENTE CAUSAL

 

2.1. Descripción de la enfermedad

 

La legionelosis es una enfermedad bacteriana de origen ambiental que presenta fundamentalmente dos formas clínicas perfectamente diferenciadas: la infección pulmonar o “Enfermedad del Legionario” (McDade y cols 1977) que se caracteriza por neumonía con fiebre alta, y la forma no neumónica conocida como “Fiebre de Pontiac” (Fraser y cols 1979) que se manifiesta como un síndrome febril agudo y autolimitado.

 

La neumonía es clínicamente indistinguible de otras neumonías atípicas y con frecuencia los pacientes requieren hospitalización. El periodo de incubación es normalmente de 2 a 10 días, es más frecuente en personas de edad comprendida entre 40 y 70 años, presentándose de dos a tres veces más entre varones que entre mujeres, siendo rara en niños (Memorandum de la OMS 1990). El riesgo de contraer la enfermedad depende del tipo e intensidad de la exposición y del estado de salud del sujeto susceptible, aumentando en inmunocomprometidos, en diabéticos, en pacientes con enfermedad pulmonar crónica, así como en fumadores o alcohólicos (Martson y cols 1994). La tasa de ataque (nº de enfermos/nº de personas expuestas) en brotes es de 0,1 a 5 % en población general (Memorandum de la OMS 1990); la letalidad, en la comunidad, supone menos del 5 %, pero puede llegar a ser del 15 o 20 % si no se instaura un tratamiento antibiótico adecuado (Edelstein 1995). En los casos nosocomiales la frecuencia oscila entre el 0,4 y 14 % (Marrie y cols 1991) y la letalidad puede llegar a ser del 40 % (Marston y cols 1994) incluso alcanzar el 80 % en pacientes inmunocomprometidos sin tratamiento adecuado (Edelstein 1995). El tratamiento antibiótico de elección es eritromicina (Edelstein 1993), de gran eficacia y del que no se han descrito resistencias. En el caso de Fiebre de Pontiac el tratamiento es sintomático (Memorandum de la OMS 1990).

 

La infección por Legionella puede ser adquirida fundamentalmente en dos grandes ámbitos, el comunitario y el hospitalario. En ambos casos la enfermedad puede estar asociada a varios tipos de instalaciones y de edificios, y puede presentarse en forma de brotes/casos agrupados, casos relacionados y casos aislados o esporádicos, formas que quedarán definidas más adelante.

 

2.2. Biología y ecología de la bacteria

 

Legionella es una bacteria con forma de bacilo que es capaz de sobrevivir en un amplio rango de condiciones físico-químicas (Fliermans y cols 1981), multiplicándose entre 20°C y 45°C (Stout y cols 1985, Sanden y cols 1989) y destruyéndose a 70°C (Groothuis y cols 1985). Su temperatura óptima de crecimiento es 35-37°C. La familia Legionellaceae comprende un género, Legionella (Brenner y cols 1979) y 40 especies (Benson y cols 1996), alguna de las cuales se divide a su vez en serogrupos, como L. pneumophila, de la que se han descrito 14 serogrupos (Benson y cols 1988). Aunque más de la mitad de las especies descritas han estado implicadas en infección humana (Lo Presti y cols 1997), la causa más común de legionelosis es L. pneumophila serogrupo 1 (Reingold y cols 1984, Marston y cols 1994), así como el serogrupo más frecuente en el ambiente (Bartlet y cols 1983).

 

Legionella es considerada una bacteria ambiental ya que su nicho natural son las aguas superficiales como lagos, ríos, estanques, formando parte de su flora bacteriana (Fliermans 1981, Tison y cols 1983, Joly y cols 1984, Hierro y cols 1985, Ortiz-Roque y Hazen 1987, Veríssimo y cols 1991). Desde estos reservorios naturales la bacteria pasa a colonizar los sistemas de abastecimiento de las ciudades (Voss y cols 1985, Colbourne 1988), y a través de la red de distribución de agua, se incorpora a los sistemas de agua sanitaria (fría o caliente) u otros que requieran agua para su funcionamiento y puedan generar aerosoles. Estas instalaciones, en ocasiones, favorecen el estancamiento del agua y la acumulación de productos que sirven de nutrientes para la bacteria, como lodos, materia orgánica, material de corrosión y amebas, formando una biocapa (Barbaree y cols 1986). La presencia de esta biocapa juega un papel importante, junto con la temperatura del agua, en la multiplicación de Legionella hasta concentraciones infectantes para el hombre. A partir de estos lugares, concentraciones importantes de la bacteria pueden alcanzar otros puntos del sistema en los que, si existe un mecanismo productor de aerosoles, la bacteria puede dispersarse en forma de aerosol. Las gotas de agua conteniendo la bacteria pueden permanecer suspendidas en el aire y penetrar en las vías respiratorias alcanzando los pulmones (Fitzgeorge y cols 1983).

 

Las instalaciones que más frecuentemente se encuentran contaminadas con Legionella y han sido identificadas como fuentes de infección son sistemas de agua sanitaria, caliente y fría (Tobin y cols 1980, Wadowsky y cols 1982, Bartlet y cols 1983, Stout y cols 1992, Joseph y cols 1996), torres de refrigeración (Dondero y cols 1980, Mahony y cols 1990, Watson y cols 1994, Keller y cols 1996, BES 1997, Castellani y cols 1997, Fiore y cols 1997) y condensadores evaporativos (Cordes y cols 1980; Breiman y cols 1990) tanto en hospitales como en hoteles u otro tipo de edificios. En la literatura científica también se encuentran descritas en el ámbito hospitalario, infecciones relacionadas con equipos utilizados en terapia respiratoria (Arnow y cols 1982, Kaan y cols 1985, Moiraghi y cols 1987, Mastro y cols 1991). Otras instalaciones relacionadas con infección como fuentes ornamentales (Schlech 1990, Hlady y cols 1993), humidificadores (Mahoney y cols 1992), centros de rehabilitación y recreo (Bornstein y cols 1989), piscinas en cruceros (Jernigan y cols 1996), etc, se detallan en el apartado 1.3.

 

La Figura 1 muestra de forma gráfica la temperatura media de funcionamiento de las instalaciones más relevantes y su efecto sobre Legionella.

 

Una característica biológica importante de esta bacteria es su capacidad de crecer intracelularmente, tanto en protozoos (Barbaree y cols 1986) como en macrófagos humanos (Horwitz y Silverstein 1980). En ambientes acuáticos naturales y en instalaciones de edificios la presencia de protozoos juega un papel importante soportando la multiplicación intracelular de la bacteria, sirviendo este proceso de mecanismo de supervivencia en condiciones ambientales desfavorables (Rowbotham 1980, Fields y cols 1989, Steinert y cols 1997).

                                                                                                                                  [ índice ]

2.3. Transmisión de la bacteria al hombre

 

La entrada de Legionella en el organismo humano se produce básicamente por inhalación de aerosoles que contengan un número suficiente de bacterias (Baskerville y cols1981, Hoge y Breiman 1991), no habiendo evidencia de su posible transmisión de persona a persona (Yu y cols 1983), ni de la existencia de reservorios animales conocidos.

 

Para que se produzca infección en el hombre se tienen que dar una serie de requisitos (Colbourne y cols 1988, Pelaz y Martin-Bourgon 1993b):

 

 

En el ámbito hospitalario, el riesgo de adquirir la enfermedad después de la exposición a agua contaminada depende del tipo e intensidad de la exposición, así como del estado de salud de la persona. Presentan un mayor riesgo enfermos inmunocomprometidos y pacientes con enfermedades crónicas, tales como insuficiencia renal crónica y hemopatías malignas. Enfermos con riesgo moderado son diabéticos, pacientes con enfermedad pulmonar crónica, enfermos con hemopatías no malignas, fumadores, ancianos (Marston y cols 1994).

 

Para la prevención y control de Legionella se puede incidir en los aspectos siguientes: evitar la entrada de Legionella a la instalación, evitar su multiplicación y evitar su aerosolización (Colbourne y cols 1988, Pelaz y Martin-Bourgon 1993b).

                                                                                                                                   [ índice ]

2.4. Diagnóstico de la enfermedad

 

El diagnóstico de las infecciones humanas causadas por Legionella puede realizarse por los métodos microbiológicos siguientes:

 

 

 

 

 

 

Una evaluación de estas técnicas diagnósticas atendiendo a sus valores de sensibilidad y especificidad (Stout y Yu 1997) se detalla a continuación:

 

Prueba                                  Sensibilidad (%)       Especificidad (%)

Cultivo esputo                                 80                               100

IFD esputo                                        33-70                          96-99

Antígeno urinario                            70                               100

Serología                                          40-60                          96-99

 

 

2.5. Definición de caso

 

Definición clínica de caso (Memorandum OMS 1990):

 

 

 

A efectos de notificación a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (CNE 1996), los casos se considerarán confirmados o sospechosos según los resultados de diagnóstico microbiológico del laboratorio:

 

Caso confirmado: Es aquél compatible con la definición clínica de caso y cualquiera de los diagnósticos microbiológicos considerados de confirmación:

 

 

bronquiales o tejido pulmonar.

 

 

 

                                                                                                                                   [ índice ]

Caso sospechoso/probable: Es aquél compatible con la definición clínica de caso y/o resultado positivo en alguna de las siguientes pruebas de laboratorio consideradas presuntivas:

 

 

 

 

3. VIGILANCIA EPIDEMIOLOGICA DE LA LEGIONELOSIS EN ESPAÑA

 

3.1. Sistemas de información

 

En España la vigilancia epidemiológica de la legionelosis se basa en la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica y en otros sistemas y fuentes de información complementarios. Su objetivo es conocer la evolución de la incidencia y de los posibles cambios en el patrón de presentación de la enfermedad en la comunidad, mediante la detección de casos esporádicos, brotes y casos relacionados que permitan identificar las fuentes de infección y tomar las medidas de control adecuadas. A continuación se describen dichos sistemas:

 

 

 

 

 

                                                                                                                                   [ índice ]

3.2. Incidencia de la legionelosis en nuestro país

 

En 1997, primer año en que se dispone de datos del Sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria, se declararon 201 casos de legionelosis por 11 Comunidades Autónomas, lo que supone una tasa de 0,51 casos por 100.000 habitantes. Ese mismo año, hospitales de siete Comunidades Autónomas declararon 114 casos al SIM (BES 1998a).

 

La información relativa al estudio de brotes aporta datos sobre factores de riesgo y mecanismos de transmisión. Desde 1989 a 1997 se declararon 45 brotes de legionelosis (679 casos en total), alguno de ellos con un elevado número de casos, como el ocurrido en un hotel de Granada en 1991, que afectó a 91 personas (BMS 1991), o el ocurrido en Alcalá de Henares, Madrid, en 1996, que afectó a 224 personas (BES 1997, Grupo de trabajo BE de la CAM 1997). Según el ámbito donde se produjeron hubo 37 brotes comunitarios (82%) y 8 hospitalarios (18%) (CNE, datos no publicados).

 

Del total de 1.365 casos en viajeros, declarados por distintos países de Europa a EWGLI en el período 1987-1997, 376 (28%) están relacionados con instalaciones españolas (CNE datos no publicados). En nuestro país, esta información tiene claras repercusiones sociales, económicas y sanitarias (Joseph y cols 1996, Infuso y cols 1997, Galmés y Martínez-Navarro 1997, BES 1998b).

 

Por último, el Laboratorio de Referencia de Legionella ha caracterizado desde 1980, aproximadamente, 2.000 aislados de Legionella (300 de origen humano y 2.700 de origen ambiental), provenientes de casi todas las Comunidades Autónomas. De sus resultados se desprende que L. pneumophila serogrupo 1 es el patógeno principal así como el serogrupo más frecuente en el ambiente (Pelaz 1998).

 

 

                                                                                                                                 [ índice ]

4. ACCIONES PREVENTIVAS

 

Las medidas preventivas van encaminadas a evitar las condiciones que favorecen la colonización, multiplicación y dispersión de Legionella, como son las temperaturas adecuadas para su crecimiento, el estancamiento del agua y la acumulación de substratos. Se propone la adopción de estas medidas en instalaciones/edificios no asociados previamente con casos de legionelosis y se basan en la aplicación de dos principios fundamentales: primero la eliminación de zonas sucias mediante un buen diseño y mantenimiento de las instalaciones, y segundo el control de la temperatura del agua para evitar la supervivencia y multiplicación del microorganismo (OMS 1986, CISBE 1987, EH48 1987, NHMRC 1988, BACS 1989, HSG70 1991, ACP 1991, CPNSW 1991, Pelaz y Martín Bourgon 1993b, Siquier y García 1997).

 

Será necesario además, tener en consideración la Reglamentación Técnico Sanitaria para abastecimiento y control de calidad de las aguas potables de consumo público (BOE 20/9/1990, BOE 24/11/1990); las Normas Básicas para instalaciones interiores de suministro de agua (BOE 13/1/1976, BOE 12/2/1976); así como, el Real Decreto 1951/1998 de 31 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias (ITE) que establece las condiciones que deben cumplir las instalaciones térmicas de los edificios (calefacción, climatización y agua caliente sanitaria). El Reglamento y sus ITE se aplicarán a las instalaciones térmicas no industriales de los edificios de nueva planta o en las reformas de las existentes, en los términos que se indican en el mismo. Los objetivos de este Reglamento están dirigidos a garantizar los principios de bienestar térmico e higiene, seguridad, demanda energética, consumo energético, mantenimiento y protección al medio ambiente.

 

 

 

 

 

 

4.1. Consideraciones generales

 

Como norma general se recomienda:

 

 

 

 

Toda esta documentación estará a disposición de los inspectores sanitarios que periódicamente girarán sus visitas. Los informes de los inspectores deberán ser conservados al menos tres años.

 

 

4.1.1. En el ámbito comunitario

 

Las acciones encaminadas a reducir al máximo los riesgos de contaminación, multiplicación y dispersión de Legionella en las instalaciones/equipos comprenden los siguientes aspectos de ingeniería sanitaria:

 

 

 

La Norma UNE 100-030-94 (AENOR 1994) “Guía para la prevención de la Legionella en instalaciones” recoge y sistematiza recomendaciones para el diseño y mantenimiento de instalaciones susceptibles de albergar y dispersar la bacteria. Los Anexos 5.1, 6.1 y 7.1 recogen una ampliación y puesta al día de esas recomendaciones y las adapta al propósito de este documento. En las figuras 2, 3, 4 y 5 se encuentran esquemas del diseño de un sistema de agua sanitaria, una torre de refrigeración, un condensador evaporativo y un enfriador evaporativo, respectivamente.

 

El titular de estas instalaciones/equipos se hará responsable de su buen funcionamiento y mantenimiento, así como de que no representen un peligro para la salud pública. Dicha persona, física o jurídica, o persona designada a tal efecto, se ocupará de que se realicen las siguientes actuaciones:

 

 

 

 

                                                                                                                                 [ índice ]

4.1.2. En el ámbito hospitalario

 

Se debe tener en cuenta que en determinadas áreas del hospital se encuentran personasconsideradas de alto riesgo (transplantados renales, enfermos terminales de cáncer) en las que probablemente la severidad de la infección se ve aumentada (MMWR 1997). Además, los pacientes hospitalizados también son más susceptibles a infecciones debidas a otros serogrupos diferentes de L. pneumophila serogrupo 1 (Joseph y cols 1994).

 

Por ello, además de las consideraciones generales y las aplicadas en el ámbito comunitario, en el hospital se deberá reducir al máximo los riesgos de contaminación, multiplicación y diseminación de Legionella en equipos utilizados en terapia respiratoria, como son respiradores y nebulizadores, así como en humidificadores (SCS 1994, Freije 1996, MMWR 1997).

 

Desde el punto de vista preventivo se han descrito dos tipos de estrategias preventivas (prevención primaria) dependiendo de que el hospital prefiera basar su vigilancia en el diagnóstico cuidadoso de todos los casos de neumonía nosocomial, o de que se base en el cultivo rutinario de muestras de agua de sus instalaciones. Ambas estrategias, junto con las acciones preventivas en la utilización de equipos de terapia respiratoria y humidificadores, se detallan en el Anexo 8.1.

 

 

4.2. Inspección sanitaria

 

La inspección, tanto desde el punto de vista preventivo, como tras la notificación de casos, es competencia de la autoridad sanitaria, la cual verificará el cumplimiento de las recomendaciones recogidas en este documento. Las instalaciones podrán ser inspeccionadas por los técnicos sanitarios, cuando se establezcan programas preventivos o por imperativo de la autoridad sanitaria que tenga encomendada su vigilancia (autonómica, provincial, local). Para los aspectos técnicos relacionados con el mantenimiento de las instalaciones, la autoridad sanitaria podrá ser asistida por empresas especializadas en la materia.

 

En primer lugar se revisará el libro de mantenimiento (Anexo 2) y los planos actualizados de las instalaciones. Los Anexos 5.2, 6.2 y 7.2 han sido diseñados como protocolos para la inspección de instalaciones de agua sanitaria, de torres de refrigeración y de bañeras de hidromasaje, respectivamente.

 

En la inspección de torres de refrigeración (Anexo 6.2) los siguientes criterios pueden servir de manera orientativa para priorizar aquéllas que pueden suponer un mayor riesgo de producir infección en la población (BOCAM 1187/1998 y BOCAM 1187/1998). De mayor a menor importancia son:

 

1. Ubicación incorrecta de la torre que permita la emisión de aerosoles directamente a la vía pública o en las proximidades de puertas, ventanas, tomas de aire, etc. Especial relevancia merece en este apartado la emisión de aerosoles directamente a la vía pública, que se considera a priori como la situación de mayor riesgo para una torre de refrigeración.

 

2. Presencia de materiales a base de celulosa y en general de difícil limpieza, como el hormigón.

 

3. Deficiente estado general de conservación de la torre (corrosión, piezas rotas o ausentes, fugas...). En especial se debe comprobar la existencia de eliminadores de gotas.

 

4. Inaccesibilidad de la torre, de manera que se vean dificultados la limpieza y el mantenimiento habitual de la misma.

 

5. Torres utilizadas en Centros Sanitarios y Residencias de la Tercera Edad, o ubicadas junto a ellos.

 

En la inspección también se tendrá en cuenta la existencia de piscinas climatizadas con movimiento de agua (bañeras de hidromasaje, bañeras de hidroterapia, spas, whirlpools, jacuzzis) o sin movimiento de agua pero con producción de aerosoles (Anexo 7.2). Asimismo se tendrá en cuenta la existencia de fuentes ornamentales, elementos de riego por aspersión, equipos contraincendios y elementos de refrigeración al aire libre por aerosolización de agua.

 

En el ámbito hospitalario se inspeccionarán además los equipos de terapia personal y

humidificadores (Anexo 8.1).

 

                                                                                                                                 [ índice ]

4.3. Prevención de riesgos laborales

 

Los empresarios y trabajadores relacionados con las instalaciones susceptibles de transmitir la legionelosis deben cumplir:

 

 

El empresario está obligado a: identificar y evaluar el riesgo de estas operaciones, informar al trabajador sobre estos riesgos y reducirlos mediante las medidas más eficaces para minimizar o evitar el riesgo. Por ello, los trabajadores implicados en la inspección, limpieza, mantenimiento o tratamiento de instalaciones supuestamente contaminadas con Legionella en las que se puedan producir aerosoles durante su manipulación, deberán utilizar una mascarilla protectora como medida de seguridad.

 

Además de los riesgos biológicos los trabajadores están expuestos a los riesgos químicos derivados del uso de productos desincrustantes, anticorrosivos, detergentes, antioxidantes, dispersantes, biocidas, etc. Para prevenir estos riesgos debe cumplirse la legislación que regula la autorización, registro, clasificación, envasado y etiquetado de estas sustancias y preparados (Real Decreto 363/1995, Real Decreto 1078/1993 y Reglamentación Técnico Sanitaria de Plaguicidas Real Decreto 3349/1983, Real Decreto 162/1991 y Real Decreto 443/1994). También se tendrá en cuenta la prohibición de utilizar ciertos plaguicidas que contienen ingredientes activos peligrosos para uso ambiental (BOE 17/2/1994). Además, en mayo del año 2000 entrará en vigor la Directiva 98/8/CE relativa a la comercialización de Biocidas, que regulará este tipo de productos.

 

 

                                                                                                                                   [ índice ]

5. ACCIONES ANTE LA NOTIFICACIÓN DE CASOS DE LEGIONELOSIS

 

5.1. Consideraciones generales

 

Para abordar las actuaciones a realizar en un edificio/instalación asociado con casos de legionelosis se deben tener en cuenta una serie de factores que inciden en la mayor o menor consideración del edificio/instalación como posible fuente de infección. Estos factores se podrían esquematizar en:

 

 

 

Por ello se recomendará una acción más o menos intensa dependiendo de la combinación de los factores mencionados. Así, por ejemplo, las medidas a tomar ante la presencia de un caso aislado serán menores en el caso de su asociación a viviendas particulares, e incluso edificios públicos, pero tendrán mayor relevancia si se trata del ámbito hospitalario. Por ello, antes de decidir las medidas a aplicar se deberá realizar un análisis detallado que incluya la combinación de las posibles situaciones descritas.

 

Desde un punto de vista epidemiológico consideramos:

 

 

 

 

Se define caso de origen nosocomial confirmado aquél que tiene lugar en un enfermo que ha pasado los 10 días anteriores a la fecha de inicio de síntomas en un establecimiento hospitalario y caso nosocomial probable, cuando el enfermo ha estado ingresado por lo menos un día, en los 10 días anteriores a la fecha de inicio de síntomas (Joseph y cols 1994).

 

En la Figura 6 se recogen las actuaciones recomendadas tras la sospecha o notificación de casos de legionelosis, según la situación epidemiológica y que el ámbito sea comunitario u hospitalario (BHE 1997).

 

 

5.2. Investigación de un caso aislado de legionelosis

 

Tras la aparición de un caso de legionelosis se deberá realizar un estudio para identificar los lugares dónde, potencialmente, pudo contraerse la enfermedad, investigar la aparición de otros casos relacionados con él en los seis meses anteriores, confirmar el diagnóstico y, en caso de asociación con un edificio de uso público, llevar a cabo una inspección de las instalaciones supuestamente implicadas, según se especifica en el apartado 4 (Acciones preventivas) del presente documento. Asimismo, deberá establecerse un sistema de alerta para la detección temprana de nuevos casos, asociados a la misma instalación, como queda reflejado en la Figura 6.

 

Una vez identificado el caso se recogerá toda la información referente al mismo según la encuesta individualizada realizada al efecto y que se recoge en los protocolos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Anexo 1) para su notificación, realizando así mismo la declaración semanal de forma numérica.

 

En la identificación de las posibles fuentes de infección es preciso obtener una descripción detallada de los lugares dónde ha estado el paciente en los 10 días anteriores al comienzo de la enfermedad, haciéndose hincapié en la encuesta sobre aquellos establecimientos como hospitales u hoteles.

 

En el ámbito hospitalario ante la aparición de un caso aislado de legionelosis nosocomial se procederá a un estudio exhaustivo, como el aplicado en la investigación de casos agrupados/brotes, detallado en el apartado 5.3, incluyendo un estudio epidemiológico, una alerta mayor ante la aparición de nuevos casos y toma de muestra para detección de Legionella, según lo expresado en el Anexo 8.2. y en la Figura 6.

 

                                                                                                                                   [ índice ]  

5.3. Investigación de casos de legionelosis relacionados o casos agrupados/brotes

 

La notificación de casos de legionelosis asociados a un edificio/instalación desencadena una serie de estudios epidemiológicos, microbiológicos y ambientales, competencia de la autoridad sanitaria. La finalidad de este tipo de estudios es establecer la posible relación entre los casos y detectar una fuente de infección común, con objeto de adoptar las medidas adecuadas (Bartlet y cols 1986, OMS 1986, EH48 1987, CISBE 1987, BACS 1989, Memorandum OMS 1990, HSG70 1991, ACP 1991, CPNSW 1991, Pelaz y Martín Bourgon 1993b, SCS 1994, Siquier y García 1997, BHE 1997, MMRW 1997). Según se refleja en la Figura 6, la investigación constará de las siguientes etapas:

 

5.3.1. Estudio epidemiológico

 

Se procederá a realizar un primer estudio descriptivo según las variables de persona, lugar y tiempo, y a identificar y confirmar los casos por el laboratorio. A partir de aquí, se formularán hipótesis que se intentarán verificar, si es posible, con un estudio analítico de casos y controles.

 

Cuando se detecte un brote se procederá a su notificación urgente a la Red Nacional de

Vigilancia Epidemiológica. Tras un periodo de tres meses después de la finalización del brote se

remitirá un informe con datos complementarios que recoja la información final de la investigación

llevada a cabo.

 

5.3.2. Estudio ambiental

 

Comprende las siguientes actuaciones:

 

 

 

La toma de muestras de agua deberá ser diseñada cuidadosamente en cada edificio o instalación, basándose en los datos derivados del estudio epidemiológico y de la inspección, para no dejar ningún punto importante sin estudiar, ni realizar análisis innecesarios, por tanto, es importante la identificación previa de los puntos críticos.

 

En el Anexo 4 se explican los puntos en los que se deben tomar muestras de agua para aislamiento de Legionella. Las muestras deberán recogerse en envases estériles con cierre hermético y embalajes adecuados para evitar que se rompan o se vierta su contenido en el transporte.

 

La toma de muestras de agua de una instalación o edificio se realizará siempre antes de proceder a su tratamiento.

 

Si la primera toma de muestra rinde resultados negativos para aislamiento de Legionella, se recomienda realizar nuevas tomas de muestras. En edificios que hayan sido sometidos a tratamiento de desinfección, deberán dejar pasar al menos 15 días desde el tratamiento para realizar una toma de muestra.

En el ámbito hospitalario se deberá realizar, además, el estudio de los equipos de terapia

personal y humidificadores.

 

                                                                                                                                 [ índice ]

5.3.3. Diagnóstico microbiológico del/los caso/s

 

Es recomendable confirmar los diagnósticos clínicos mediante pruebas de laboratorio, de acuerdo con los criterios expresados en el apartado 2.5 de este documento.

 

En el Anexo 3 se incluyen los distintos tipos de muestras humanas a estudiar para poder realizar el diagnóstico de laboratorio. El diagnóstico debe realizarse en laboratorios especializados.

 

En la búsqueda de las fuentes de infección es importante contar con cepas pro cedentes de los pacientes. La comparación de las cepas clínicas con las ambientales, mediante la aplicación de métodos de tipificación (Pelaz 1998), permitirá establecer la posible identidad entre ambas, demostrando así la relación de una instalación concreta con la aparición de casos.

 

5.3.4. Tratamiento de las instalaciones y corrección de defectos estructurales

 

Si como consecuencia de los estudios mencionados (epidemiológicos, microbiológicos y ambientales) y las inspecciones, se permite asociar una instalación o edificio con los casos notificados, la autoridad sanitaria decidirá las actuaciones a realizar. La realización de dichas actuaciones será competencia del responsable de la instalación, pudiendo delegar en empresas autorizadas. Estas actuaciones pueden ser de tres tipos:

 

 

Este tratamiento, en instalaciones/edificios, consta de dos fases: un primer tratamiento de choque, seguido de un tratamiento continuado y se llevará a cabo de acuerdo con las recomendaciones contenidas en los Anexos 5.3 y 6.3 para las instalaciones de agua sanitaria y las torres de refrigeración, respectivamente.

 

El tratamiento de equipos de terapia respiratoria y humidificadores, utilizados en los

hospitales, deberá garantizar la esterilización total de los mismos y la utilización de agua estéril en

su funcionamiento (Anexo 8.1).

 

 

                                                                                                                             [ índice ]

5.4. Acciones posteriores al tratamiento de las instalaciones

 

Si como consecuencia de las decisiones adoptadas se concluye que un edifico o instalación debe ser sometido a tratamiento, la autoridad sanitaria deberá establecer un control posterior para comprobar que la instalación se ha desinfectado y los defectos estructurales detectados en la inspección se han corregido, con objeto de prevenir la aparición de nuevos casos. Esta vigilancia constará de:

 

 

Algunos estudios de seguimiento de edificios contaminados con Legionella muestran la dificultad de conseguir una eliminación total de la bacteria, por lo que tras la realización de un tratamiento de desinfección se deben extremar las medidas de mantenimiento de la instalación para prevenir la multiplicación de Legionella. Por ello, los edificios que en algún momento han sido asociados a casos deberán ser sometidos a una vigilancia especial y continuada, con objeto de reducir al máximo tanto el riesgo de colonización de las instalaciones, como la multiplicación y diseminación de Legionella.

 

 

                                                                                                                             [ índice ]

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Boletines Oficiales:

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 2210/95, de 28 de diciembre, por el que se crea la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. BOE núm 21, 24/1/1996.

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 1138/1990, de 14 de septiembre, por el que se aprueba la Reglamentación Técnico Sanitaria para el abastecimiento y el control de la calidad de las aguas potables de consumo público. BOE núm 226, 20/9/1990 y BOE núm 282, 24/11/1990.

 

Boletín Oficial del Estado. Orden del 9 de diciembre de 1975 del Ministerio de Industria por la que se aprueban las Normas Básicas para instalaciones interiores de suministro de agua. BOE núm 11, 13/1/1976 y BOE núm 37, 12/2/1976.

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 1751/1998 de 31 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias (ITE) y se crea la Comisión Asesora para las Instalaciones Térmicas de los Edificios. BOE núm 186, 5/8/1998.

 

Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. Orden 1187/1998, de 11 de junio, de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid, por la que se regulan los criterios higiénico-sanitarios que deben reunir los aparatos de transferencia de masa de agua en corriente de aire y aparatos de humectación para la prevención de la Legionelosis. BOCAM núm 144, 19/6/1998.

 

Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. Corrección de errores de la Orden 1187/1998, de 11 de junio, de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid, por la que se regulan los criterios higiénico-sanitarios que deben reunir los aparatos de transferencia de masa de agua en corriente de aire y aparatos de humectación para la prevención de la Legionelosis. BOCAM núm 155, 2/7/1998.

 

Boletín Oficial del Estado. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. BOE núm 269, 10/11/1995.

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención. BOE núm 27, 31/1/1997.

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo. BOE núm 124,24/5/1997.

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 363/1995, de 10 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento sobre notificación de sustancias nuevas y clasificación, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas.

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 1078/1993, de 2 de julio, por el que se aprueba el reglamento sobre clasificación, envasado y etiquetado de preparados peligrosos.

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 3349/1983, de 30 de noviembre, Reglamentación Técnico Sanitaria para fabricación, comercialización y utilización de plaguicidas. BOE núm 20, 24/1/1984.

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 162/1991, de 8 de febrero, que modifica la Reglamentación Técnico Sanitaria para fabricación, comercialización y utilización de plaguicidas, aprobada por RD 3349/1983, de 30 de noviembre. BOE núm 40, 15/2/1991.

 

Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 443/1994, de 11 de marzo, por el que se modifica la reglamentación técnico-sanitaria para fabricación, comercialización y utilización de los plaguicidas. BOE núm 76, 30/3/1994.

 

Boletín Oficial del Estado. Orden de, 4 de febrero de 1994, por la que se prohíbe la comercialización y utilización de plaguicidas de uso ambiental que contienen determinados ingredientes activos peligrosos. BOE 17/2/1994.

 

Directiva 98/87CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de febrero de 1998, relativa a la

comercialización de biocidas.

 

                                                                                                                             [ índice ]

7. FIGURAS

 

Figura 1. Temperatura media de algunas instalaciones y su efecto sobre Legionella

Figura 2. Esquema de un sistema de agua sanitaria, fría y caliente

Figura 3. Esquema de una torre de refrigeración

Figura 4. Esquema de un condensador evaporativo

Figura 5. Esquema de un enfriador evaporativo

Figura 6. Actuaciones recomendadas tras la aparición de un caso de legionelosis.Página 39

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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 Fecha, remitente y firma:

 

 

 

 

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ANEXO 5.1: Criterios de diseño y actuaciones de mantenimiento de las instalaciones de agua sanitaria

 

1. DISEÑO

 

La red interna deberá de adecuarse a la reglamentación vigente sobre normas básicas para las instalaciones interiores de suministro de agua, siendo de especial relevancia la Norma UNE 100-030-94. Además se deberán tener en cuenta las recomendaciones siguientes:

 

1.1. Infraestructura básica de la red interna (agua fría y caliente) · La red interna de agua potable tendrá que tener garantías de una total estanqueidad, aislamiento y correcta circulación del agua. Por esto, se procurará que esta red sea lo más mallada posible (con tuberías intercomunicadas), suprimiéndose los ramales o instalaciones fuera de uso para disminuir el riesgo de proliferación de microorganismos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. 2. Red de agua fría

 

1. 2.1. Captaciones propias

Cuando el agua que se utilice proceda de abastecimientos propios, como pozos o minas, las captaciones estarán protegidas contra la contaminación superficial y subálvea y tendrán que cumplir todos los requisitos sanitarios para su utilización. Para garantizar en todo momento la potabilidad microbiológica del agua de los abastecimientos propios, es necesario realizar un tratamiento de ésta, siendo imprescindible como mínimo la existencia de un depósito de acumulación y la instalación de un clorador automático en la tubería de entrada al citado depósito.

 

 

1.2.2. Consideraciones técnicas de los depósitos

 

Cuando los sistemas de suministro de agua requieran la instalación de depósitos se deberán tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.2.3. Depósitos prefabricados

 

En los establecimientos turísticos es frecuente la existencia de depósitos prefabricados, de diferentes capacidades (oscilan entre 1000-5000 litros), instalados por lo general encima de tejado o azotea, colocando varios depósitos (10-20) en serie. Estos depósitos no cumplen los requisitos anteriormente definidos. Por ello:

 

 

 

 

 

 

 

1.3. Red de agua caliente sanitaria

 

1.3.1. Depósitos acumuladores.

 

El diseño del sistema de acumulación deberá favorecer la estratificación térmica, reduciendo al mínimo la cantidad de agua que esté a una temperatura intermedia entre la entrada y la salida del sistema. Para conseguir este objetivo es necesario que:

 

 

 

 

 

 

 

1.3.2. Intercambiadores de calor

 

Los intercambiadores de calor son los elementos más susceptibles de padecer procesos de corrosión e incrustación y se recomienda que sean de acero inoxidable o de cobre. A efectos del mantenimiento, los intercambiadores de calor más recomendados son los de placas. Por ello en la fase de diseño se recomienda que exista un circuito de retorno del agua, disponiendo de una bomba de recirculación con válvula de retención.

 

                                                                                                                             [ índice ]

2. MANTENIMIENTO

 

2.1. Red interna

 

Un mantenimiento adecuado de los elementos de la red interna, tanto del agua caliente como fría, es esencial para evitar el crecimiento de Legionella. El mantenimiento conlleva tres tipos de actuaciones, la revisión de todos los elementos de la red, la limpieza y desinfección y la realización de determinaciones fisicoquímicas que permitan controlar el estado del agua de la red.

La revisión de toda la red incluye:

 

 

 

 

 

La limpieza y desinfección se deberá realizar cuando se lleven a cabo nuevas instalaciones o ampliaciones, después de cualquier reforma o reparación de la red de agua, o cuando las instalaciones hayan permanecido fuera de uso. Se realizará:

 

Las determinaciones que se deben realizar para controlar la calidad del agua, se describen con detalle mas adelante (punto 2.4) e incluyen controles periódicos del nivel de cloro residual libre y control de la temperatura.

 

 

2.2. Agua fría

 

2.2.1. Depósitos

 

Los depósitos se han de limpiar periódicamente, siendo recomendable hacerlo una vez al año, en cualquier caso, y en establecimientos de temporada antes de la puesta en marcha del servicio, con el siguiente procedimiento:

 

 

 

 

 

2.2.2. Depósitos prefabricados

 

 

 

 

 

2.3. Agua caliente sanitaria

 

La red interna de agua caliente sanitaria es la parte que tiene más riesgo de contaminarse con Legionella. Los serpentines de calefacción o los circuitos de los intercambiadores y los acumuladores de calor se pueden recubrir fácilmente de incrustaciones que pueden descamarse y sedimentar junto con otras partículas en suspensión presentes en el agua, formando un sedimento que debilita la potencia térmica del sistema y provoca un descenso de la temperatura. De esta manera se facilita el crecimiento de microorganismos y se crean condiciones óptimas para su protección y proliferación. Es necesario pues, que los sistemas de agua caliente estén libres de incrustaciones y corrosiones.

 

 

2.3.1. Red

 

La red de agua caliente sanitaria ha de ser cuidada mensualmente de la siguiente forma:

 

 

 

 

 

 

 

2.3.2. Depósitos acumuladores e intercambiadores de calor

 

Es recomendable realizar las operaciones de limpieza y desinfección con una periodicidad máxima de 6-12 meses, de acuerdo con el siguiente esquema:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2.3.3. Grifos y duchas

 

Con una frecuencia mínima de una vez cada seis meses es necesario realizar una revisión, limpieza y desinfección sistemática de los grifos y duchas. Los que estén en un estado deficiente por corrosiones, incrustaciones u otros defectos habrán de ser cambiados. Los nuevos también se limpiaran y desinfectarán antes de ponerlos en servicio. Asimismo, en las instalaciones que funcionen por temporada se realizará esta limpieza y desinfección antes de la apertura. Se recomienda:

 

 

                                                                                                                             [ índice ]

2.4. Determinaciones de la calidad del agua

 

Para el control del agua es necesario establecer una tabla de puntos de muestreo, para esta selección se revisarán los planos de la red interna y se determinaran los puntos más representativos y accesibles tanto de la red de agua fría, como de la caliente. En el caso de que haya ramificaciones de la red que suministren a diversos bloques se recomienda aumentar los puntos de muestreo (uno para cada bloque).

 

 

2.4.1. Control de la desinfección

 

 

 

 

 

 

 

2.4.2. Control de la temperatura del agua

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                             [ índice ]

 

Modo de calcular la cantidad de lejía comercial necesaria para realizar una hipercloración

 

En la etiqueta de la lejía debe constar que es “apta para la desinfección de aguas de consumo”, así como, el grado de riqueza en cloro activo. En la tabla se relaciona la riqueza en cloro activo de las lejías comerciales más frecuentes, con la cantidad de lejía que se debe añadir por metro cúbico de agua para obtener la cantidad de cloro residual deseado.

 


 

 

Por ejemplo, si se dispone de una lejía que tiene una riqueza de 50gr/l y se necesita clorar un depósito que tiene 70 metros cúbicos de agua, el cálculo de la cantidad de lejía que hay que añadir al agua se realiza del siguiente modo:

 

0,4 x 70 = 28 litros de lejía para obtener un agua hiperclorada a 20 ppm.

 

 

  

 

 

 

 

   

 

 

                                                                                                                             [ índice ]

 


ANEXO 5.3: Tratamiento de las instalaciones de agua sanitaria tras la aparición de casos

 

En primer lugar se deberá realizar un tratamiento de choque con objeto de llevar a cabo una desinfección lo más rigurosa posible, que deberá ir seguido de un tratamiento posterior mantenido de forma continuada. Mientras duren estos tratamientos se deberá avisar a los usuarios que no deben beber agua sometida a tratamiento y sobre la posibilidad de quemaduras u otro tipo de accidentes.

 

1. Tratamiento de choque

 

Consta de las siguientes actuaciones:

 

 

 

 

 

 

2. Tratamiento continuado

 

Se recomienda un tratamiento continuado durante un periodo de tres meses desde la aparición del último caso. Constará:

 

 

 

Posteriormente se continuará con las medidas de tratamiento habituales.

 

                                                                                                                             [ índice ]

ANEXO 6.1: Desinfección preventiva de las torres de refrigeración y dispositivos análogos

 

La limpieza y desinfección general de este tipo de instalaciones se realizará en las siguientes instancias:

 

 

 

 

 

Recomendaciones para el mantenimiento y desinfección preventiva

 

A lo largo del período de funcionamiento normal de las instalaciones, se aplicará un programa de mantenimiento y desinfección preventivo que constará, al menos, de las siguientes operaciones:

 

 

 

 

 

 

El proceso de desinfección que se propone es el siguiente:

 

 

 

 

 

 

Las piezas desmontadas serán limpiadas y desinfectadas de la forma siguiente:

 

·         La desinfección, si se puede se hará por inmersión en agua clorada a 15 p.p.m. al menos durante 20 minutos.

 

·         Las piezas no desmontables se limpiarán y desinfectarán pulverizándolas con agua clorada a 15 p.p.m. al menos durante 20 minutos.

 

·         Los puntos de difícil acceso se limpiarán y desinfectarán pulverizándolas con agua clorada a 15 p.p.m. al menos durante 20 minutos.

 

 

 

 

 

 

Los desinfectantes a usar serán aquellos que registre el Ministerio de Sanidad y Consumo en cumplimiento de la Directiva por la que se aprueban los Biocidas.

                                                                                                                             [ índice ]

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                             [ índice ]


Guía de cumplimentación del protocolo de torres de refrigeración y dispositivos análogos

 

(Técnicamente denominados aparatos de transferencia de masa de agua en corriente de aire y aparatos de humectación).

 

(1) Se cumplimentará un protocolo por cada circuito, denominándose como tal:

 

 

 

Por lo general, los dispositivos del mismo circuito son iguales entre sí. En caso contrario se reseñarán en el protocolo sus distintas características.

 

(2) Tipo de instalación: Se registrará el número de aparatos por circuito.

(3) Datos técnicos: Se consignará toda la información de que se pueda disponer.

(4) Captación agua: Aguas superficiales se refiere a la de ríos, embalses, etc. En caso de que se utilice agua de distintas procedencias, se señalará más de una opción.

(5) Existe depósito de agua previo a la instalación: Se refiere a un depósito anterior a la instalación que reciba el agua directamente de la red o de la captación.

(6) Existe depósito intermedio en el circuito de recirculación de agua: Se refiere a un depósito integrado en el circuito, distinto de la bandeja de la torre o del dispositivo.

(7) Régimen: sólo se señalará una de las opciones siguientes:

(8) Continuo: Si la instalación funciona todas las semanas del año, al menos un día a la semana, excepto vacaciones.

(9) Estacional: Si la instalación funciona para refrigeración ambiental, por lo que funciona preferentemente durante los meses de verano y sólo esporádicamente en el invierno.

(10) Intermitente: Si la instalación funciona con periodicidad pero tiene paradas de más de una

semana de duración, excepto vacaciones.

(11) Irregular: No hay ninguna periodicidad en el funcionamiento de la instalación.

(12) Descríbase el régimen: Aquí se reflejará toda la información de que se disponga sobre los periodos de funcionamiento de la instalación.

(13) Ubicación: En ningún caso podrán realizar descargas directas de aerosoles a zonas públicas.

(14) Núcleo urbano: Se considera que la instalación está en núcleo urbano cuando haya a menos de 100 metros zonas habitadas: edificios, zonas de recreo, etc. Las industrias comprendidas en este radio no se consideran zona habitada.

(15) Salida aerosoles: Las instalaciones se ubicarán preferentemente en la cubierta del edificio siempre que esta sea de fácil acceso y alejadas de elementos de riesgo como ventanas y tomas de aire de sistemas de acondicionamiento de éste.

(16) Zona de paso: Se considera como tal el lugar por el que deambulan personas frecuentemente,

independientemente de que sea de propiedad pública o privada. Se considera que la torre emite aerosoles a esta zona si estando a menos de 10 m. en distancia horizontal, los nebuliza a menos de 2 m. de altura sobre personas o a más altura pero con poca dispersión por las condiciones meteorológicas o de ubicación (soportal, etc.).

(17) Se encuentra en un lugar accesible: Significa que se puede llegar con facilidad y sin riesgo al dispositivo (no hay que pasar por viviendas particulares ajenas a la actividad, no está situado en tejados de difícil acceso o con riesgo de caída, etc), para realizar las operaciones de limpieza y mantenimiento.

 

Requisitos estructurales:

 

(18) Materiales adecuados: Materiales resistentes a la acción mecánica y a los productos químicos empleados en su limpieza. Se evitará en lo posible el empleo de materiales orgánicos, especialmente aquellos a base de celulosa (entramado de madera como relleno de la torre, serrín, etc.). Serán además de fácil limpieza, por lo que no se aconsejan el hormigón y la uralita que, en su caso, se recubrirán con pintura plástica. En aparatos de enfriamiento evaporativo y humidificadores no son infrecuentes paneles a base de celulosa. En estos casos se recomendará que dichos paneles sean desechables.

(19) Interior accesible: Se refiere a que se pueda abrir la instalación fácilmente para su limpieza, quitando rejillas, ojos de buey o algún elemento similar.

(20) Drenaje en bandeja: En el punto más bajo de las bandejas o depósitos habrá un desagüe de diámetro adecuado al volumen de agua a evacuar.

(21) Tomas de aire protegidas: Con el fin de reducir la entrada de suciedad al interior del equipo. Se considerará que están protegidas cuando:

- No falten elementos, ni estén rotos: lamas, rejillas. etc.

- En al agua del interior no haya presencia de elementos extraños, hojas, pájaros, etc.

Se marcará No Procede (NP) en caso de aparatos de enfriamiento evaporativo y humectadores.

(22) Dispositivo de toma de muestras: Puede ser cualquier grifo, ojo de buey u orificio colocado en lugar accesible y de fácil apertura y cierre manual sin necesidad del empleo de herramientas, para la recogida de la muestra de agua en circulación con el toma muestras.

(23) Separador de gotas: Cuando éste no exista, en las proximidades de la torre cae una fina lluvia continua. Se puede observar su estado desde arriba o con espejo extensible.

Se marcará No Procede (NP) en caso de aparatos de enfriamiento evaporativo y humectadores.

(24) Estado general de conservación de la instalación aceptable: El NO supone que el estado es de alto deterioro por corrosión, piezas rotas o ausentes, fugas, etc.

 

Mantenimiento:

 

(25) Materiales en buen estado: Sin desperfectos y sin signos de corrosión, incrustaciones calcáreas, corrosiones, lodos, suciedad en general y cualquier otra circunstancia que altere o pueda alterar el buen funcionamiento del equipo. Para ello, se podrá tener en cuenta el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los edificios (RITE) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias (ITE) aprobadas por el Real Decreto 1751/1998, de 31 de julio.

(26) Agua en buen estado: No se aprecian sedimentos en general: algas, lodos, hojas, insectos, aves muertas, etc.

(27) Cumplimenta Registro de Mantenimiento y Desinfección: El responsable de las instalaciones anotará:

-Fecha de limpieza y desinfección general, empresa que la realizó y protocolo seguido.

-Fecha y resultado de análisis realizados.

-Cualquier otra incidencia.

(28) Fecha de la última limpieza: Todas las instalaciones se someterán a una limpieza y desinfección general, dos veces al año como mínimo, al comienzo de la primavera y el otoño. En cualquier caso se someterán a esta limpieza en las siguientes ocasiones:

-Previa a la puesta en funcionamiento inicial de la instalación para eliminar la contaminación que pudiera haber adquirido durante la construcción, transporte, etc.

-Antes de volver a poner en marcha la instalación cuando hubiera estado parada un mes o más tiempo.

-Antes de volver a poner en funcionamiento la instalación si hubiera sido manipulada en operaciones de mantenimiento o modificada su estructura original por cualquier motivo, de manera que pudiera haber sido contaminada.

 

La limpieza, sea por la propia empresa o una empresa contratada, debe realizarse según el protocolo de desinfección preventiva o de tratamiento.

 

(29) Desinfección: El agua del circuito debe desinfectarse, de forma regular, de manera que se garantice la inocuidad microbiológica de la misma en todo momento.

Los desinfectantes a usar serán aquellos registrados por el Ministerio de Sanidad y Consumo para uso ambiental. Serán de probada eficacia frente a Legionella y su uso se ajustará, en todo momento, a las especificaciones técnicas y régimen de dosificación establecidos por el fabricante. Cuando los desinfectantes utilizados estén registrados como de uso ambiental en el Registro Oficial de Plaguicidas de la Dirección General de Salud Pública del ministerio de Sanidad y Consumo, deberán ser aplicados por las empresas Registradas en el Registro Oficial de establecimientos y Servicios Plaguicidas de la Comunidad Autónoma.

(30) Otros productos: Se especificará el producto utilizado, su acción (antiincrustante, anticorrosivo, algicida, corrector de pH, etc.) y la dosificación.

(31) Etiquetado correcto de todos los productos químicos: Los desinfectantes, antiincrustantes, antioxidantes, dispersantes y cualquier otro aditivo cumplirán los requisitos de clasificación, envasado, etiquetado y provisión de fichas de seguridad según la legislación de sustancias y preparados peligrosos recogidos en el Real Decreto 363/95 y Real Decreto 1078/93 y en la Reglamentación Técnico Sanitaria para fabricación, comercialización y utilización de plaguicidas (BOE 24/1/1984 y sus modificaciones posteriores).

(32) Tienen fichas de seguridad de todos los productos: En caso de que sólo tengan ficha de algunos productos detallar cuales carecen de ficha.

 

Parámetros analíticos:

 

(33) Temperatura: Es muy importante medir este parámetro, pues en aguas frías la legionella prolifera más difícilmente.

(34) pH: La mayoría de los productos químicos tienen un rango de pH en que su acción es óptima. Por otro lado, un agua básica siempre favorece las incrustaciones calcáreas, mientras un agua ácida es agresiva para las conducciones.

(35): Cloro residual libre: Se medirá en caso de desinfección con cloro. Los niveles serán entre 1 y 2 ppm y pH entre 7 y 8 unidades. Concentraciones altas de cloro son corrosivas para las conducciones y, al mismo tiempo, producen un aumento del pH que disminuye el efecto desinfectante del cloro.

 

                                                                                                                             [ índice ]

 

ANEXO 6.3: Desinfección de las torres de las refrigeración y dispositivos análogos tras la aparición de casos

 

Para la realización de las tareas que se detallan a continuación, es necesario tomar las siguientes precauciones previas:

 

 

 

La desinfección se realizará de la forma siguiente:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los desinfectantes a usar serán aquellos que registre el Ministerio de Sanidad y Consumo en cumplimiento de la Directiva por la que se aprueban los Biocidas.

 

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ANEXO 7.1: Actuaciones en el mantenimiento de las bañeras de hidromasaje y piscinas climatizadas con movimiento de agua

 

Las bañeras de hidromasaje son estructuras artificiales que contienen agua y están diseñadas para dirigir hacia el cuerpo humano agua mezclada con aire o agua a presión. Persiguen fines recreacionales, terapéuticos y de relajación fisiológica y psicológica.

 

Desinfección del agua

 

En todo momento se debe mantener en el agua un nivel adecuado de desinfectante residual, por lo que se recomienda la dosificación automática. Los desinfectantes que pueden utilizarse son diversos (cloro, bromo, etc) y deberán tener la homologación sanitaria del Ministerio de Sanidad yConsumo y mantener un nivel residual de desinfectante.

 

Los niveles recomendados son los siguientes:

 

 

El uso de Bromo está recomendado en agua templada, ya que su evaporación es menor y por tanto, también disminuye el efecto irritativo que pueden provocar los vapores de desinfectante.

En general, se recomienda:

 

 

 

 

 

 

Tipos de Bañeras de hidromasaje

 

Es importante diferenciar las bañeras de llenado y vaciado de las que tienen recirculación. En las primeras la limpieza del agua se mantiene por el vaciado y renovación completa del agua después de cada uso. En las segundas, la limpieza del agua se mantiene por circulación a través de filtros y desinfección.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ANEXO 8.1: Estrategias para la prevención de la legionelosis nosocomial

 

Las estrategias que se han descrito para la prevención de la legionelosis en ausencia de casos (prevención primaria), dependen del estado inmunológico de los pacientes, del diseño y estado del hospital y de los medios disponibles para la realización de las pruebas de laboratorio.

 

1. Estrategias

 

1.1. Estrategia 1ª: Realizar un cultivo rutinario de muestras del sistema de agua del hospital. Si más del 30% de las muestras dan cultivo positivo a Legionella, el sistema de agua deberá ser desinfectado y los enfermos con neumonía nosocomial deberán ser sometidos a pruebas de laboratorio para descartar la presencia de Legionella.

 

Esta estrategia presenta la debilidad de que hospitales en los que se demostró colonización por Legionella en el sistema de agua, no presentaron casos conocidos de neumonía por Legionella.

 

1.2. Estrategia 2ª: Mantener la sospecha de legionelosis y pedir pruebas de diagnóstico en los enfermos con neumonía nosocomial y que presenten factores de riesgo (enfermos con diabetes mellitus, enfermos con enfermedad pulmonar crónica, enfermos con hemopatías no malignas, fumadores, enfermos ancianos). Iniciar el estudio de la fuente de infección tras el primer caso de neumonía nosocomial por Legionella.

 

 

2. Acciones preventivas en la utilización de equipos de terapia respiratoria y humidificadores

 

Dirigidas a minimizar los riesgos anteriormente mencionados con el manejo de estos equipos, para lo que se debería tener en cuenta:

 

 

 

 

 

 

ANEXO 8.2: Acciones tras la identificación de casos de legionelosis nosocomial

 

Los estudios epidemiológicos realizados tras la identificación de un caso de legionelosis nosocomial frecuentemente resultan en la identificación de casos adicionales. Por ello, y teniendo en cuenta el riesgo especial que presentan las personas hospitalizadas, se recomienda iniciar las actuaciones de investigación y control (prevención secundaria) desde la identificación del primer caso.

 

Por ello, además de las acciones de aplicación en la prevención de legionelosis nosocomial (prevención primaria), recogidas en el anexo 8.1 y, si fuera el caso, las aplicables en edificios u otras instalaciones asociadas a casos (anexo 5.3 anexo 6.3), se recomiendan las siguientes acciones:

 

Prevención secundaria (tras la aparición de casos):

 

Una vez identificada la fuente de Legionella en el sistema de agua, realizar la desinfección siguiendo las recomendaciones de acuerdo con la instalación y o equipo de que se trate.